Patricia Romero | El Centinela de Babel
18965
wp-singular,page-template,page-template-blog-masonry,page-template-blog-masonry-php,page,page-id-18965,page-child,parent-pageid-1815,wp-theme-thm,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-3.4,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12.1,vc_responsive
 

El Centinela de Babel

El Blog de Patricia Romero

Amarillo Nápoles

Queridas lectoras,  “Porque creo que los lectores leen mis libros mejor de lo que yo los escribí” es una frase de la autora de El verano que mi madre tuvo los ojos verdes por la que voy a colarme para transformar la “fealdad” de su relato...

La hora del lagarto

Queridas lectoras, Sentada delante de mi escritorio, con los dedos extendidos reposando sobre una hoja en blanco, completamente quieta y con la mirada tan perdida que parece que a mis ojos les hayan brotado alas de mariposa, me pierdo en busca de la esquiva inspiración que...

El manuscrito de fuego

La rehabilitación del edificio ha silenciado incluso las voces de los fantasmas. Y es que el aire de la sierra donde se asienta el antiguo sanatorio militar, se ha convertido en un bien inestimable desde que una cúpula tóxica cubre el cielo de la ciudad....

Retrato en papel manila

Retrato en papel manila (Solo los reyes tienen corona) Camino despacio. Hace poco más de una hora que he salido a la calle y más de dos que he tomado el primer café de la mañana. Son las siete y media. Hay suficiente luz como para distinguir...

Y llegó Violette.

Llegó Violette. Aparté mis lápices infantiles, mis hojas garrapateadas y pasto de cajón, para enfrentarme a la tinta china indeleble sobre el papel blanco. Mi madre, que nada otorga y todo lo da, me compró un cuaderno. Cuarenta láminas de 35x50cm. y 240gr. de grosor...

La niña que miró a los ojos al fantasma de Ziggy Stardust

Ha colocado y estirado la camisa roja del uniforme, mientras la tabla de planchar chirría igual que lo haría su espalda si estuviera compuesta por vértebras de metal. La luz, mezclada con la lluvia fina, entra por la ventana de la sala, contaminándola del color...